Accidentes de Tráfico

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El campo de la responsabilidad civil en general, y los asuntos de accidentes de tráfico en particular, conforman el principal campo de trabajo de nuestro despacho. Estamos especializados en la reclamación de las indemnizaciones derivadas por los daños soportados por el lesionado-perjudicado de un accidente de tráfico.

Toda persona que resulte perjudicada en un accidente de tráfico (siempre que no sea responsable del mismo) tendrá derecho a ser resarcida de todos los daños y perjuicios que le sean provocados. No solamente se indemnizan los daños personales (lesiones), sino otros conceptos como el “lucro cesante” (llanamente explicado, se podría definir como la ganancia que se deja de obtener como consecuencia directa del siniestro), daños materiales en el vehículo u otras pertenencias, gastos médicos etc…

Ante la aparición de lesiones como consecuencia de un accidente de circulación, uno de los principales consejos que damos a todos nuestros clientes es el de ponerse en manos de profesionales médicos ajenos a las aseguradoras involucradas; es, sin duda, la mejor forma de garantizar la independencia y objetividad en el seguimiento médico, diagnósticos, tratamiento y duración del mismo, evitando cualquier interferencia de eventuales conflictos de intereses. Desde nuestro despacho, y fruto de nuestra experiencia en la materia, estamos en disposición de guiarle y aconsejarle a lo largo de todo el proceso médico que se origina a raíz del accidente sufrido, desde que el lesionado tiene que acudir a urgencias y hasta su alta definitiva; será en ese momento, una vez producida el alta médica, cuando se pueda realizar una valoración de la indemnización a la que el perjudicado tendrá derecho, la cual vendrá determinada por la duración de la incapacidad temporal (días de hospitalización, días impeditivos y días no impeditivos), existencia de secuelas (lesiones permanentes tras la finalización de los tratamientos disponibles), posibles incapacidades permanentes derivadas del accidente y, en su caso, otros factores tales como el “lucro cesante” u otras partidas (factores correctores por perjuicios económicos, daños materiales etc…).

En la mayoría de las ocasiones, las aseguradoras tienen suscritos convenios con diferentes centros médicos, permitiendo al lesionado el acceso a un seguimiento y tratamiento médico de calidad, sin tener que abonar importe alguno ya que, fruto de dichos convenios, los gastos son directamente abonados por la aseguradora responsable.

Adentrándonos en la esfera de los daños materiales, es habitual que, como resultado de un accidente de tráfico, el vehículo siniestrado quede en estado de “siniestro total”. Ello ocurre cuando el importante de la reparación que precisa el vehículo es superior al valor de vehículo en sí mismo. Si el perjudicado no optara por la reparación del vehículo, tendrá derecho a una indemnización por los daños materiales provocados, la cual se determinará conforme al valor del mismo a la fecha del accidente. Es costumbre que las aseguradoras pretendan que el perjudicado acepte indemnizaciones inferiores a las que, por ley, le corresponden. A ello se añade que la mayoría de los perjudicados desconocen que, además del importe indemnizatorio según valor del vehículo, el propietario tiene derecho a que la referida indemnización se incremente en un determinado porcentaje, que se fijará en atención a diversas circunstancias tales como estado real de conversación del vehículo, kilometraje, mejoras, revisiones… Es lo que en Derecho se conoce como “Valor de Afección”.

Los particulares comentados, unidos a otro tales como la inclusión de cláusula de defensa jurídica en las pólizas de seguro, la cobertura de gastos médicos originados, la determinación de las secuelas derivadas del siniestro, son generalmente ignorados por los accidentados, pero se configuran como elementos indispensables para asegurar una correcta defensa de nuestros intereses y han de ser debidamente valorados en las reclamaciones efectuadas a raíz de accidentes de tráfico para evitar el perjuicio del accidentado.

La práctica diaria de los operadores jurídicos dedicados a esta rama del derecho, y nuestra experiencia en la materia, nos permiten afirmar que hoy en día resulta imprescindible la designación de un abogado independiente, especialista en Responsabilidad Civil y Seguros, para salvaguardar con garantía los derechos e intereses del perjudicado y conseguir una justa indemnización por los daños y perjuicios sufridos. De no hacerlo así, el particular se verá expuesto a la voluntad y prácticas de las aseguradoras que, normalmente, no coincidirán con el derecho e interés de aquel.

En nuestro bufete estamos especializados en la reclamación de los daños y perjuicios derivados de accidentes de tráfico.

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